Comunidad contra las vacunas obligatorias en Argentina

Francia le dice No a las Vacunas

The Healthy Home Economist – ¿Vacunar o no vacunar? Una pregunta que pesa mucho en la mente de muchos padres que están guiados o mal guiados por los que les rodean. Pero cuando se trata de las vacunas, hay una diferencia importante en el mundo en comparación con Francia y no es el número de niños que son afectados negativamente por las vacunas, es que la verdad sobre el daño que las vacunas pueden causar le sea revelado a la población, no ocultado.

Los franceses no son ningunos tontos. Como cultura, Francia parece ver a través de tácticas de marketing inteligentes inventadas por corporaciones abusivas decididas a pervertir las leyes del capitalismo honesto para su propio beneficio. Y los franceses parecen ponerse al día mucho antes que la mayoría de los otros países lo hagan.

En 1992, por ejemplo, más de dos décadas antes que los estadounidenses finalmente comenzaran a dar la espalda a la comida rápida, los ciudadanos franceses estaban protestando en las calles contra McDonalds. El activismo se derramó en la confrontación violenta cuando los manifestantes encendieron una hoguera fuera de un McDonalds y de nuevo en 1999, cuando José Bové desmanteló un McDonalds en construcción en el sur de Francia, con la ayuda de un grupo de compañeros agricultores.

Francia no se fía de Monsanto, y el país ha prohibido la venta de herbicidas que contienen el mortal glifosato (Roundup) en los viveros franceses y legisló el etiquetado de los OMG, junto con restricciones a su cultivo.

Esta desconfianza colectiva de segundas intenciones corporativas se extiende también a la industria de las vacunas. Desde 2005, las dudas del público francés, junto con un gran porcentaje de sus médicos, sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas ha continuado hasta dispararse.

Una reciente presentación por Michèle Rivasi del Partido Ecologista Europeo, MEP (Miembro del Parlamento Europeo), destacó el escepticismo de su país acerca de la seguridad de las vacunas, que “como regla general, está siendo cuestionada”. Rivasi dijo:

“Entre 2005 y 2010, la proporción de los franceses a favor o muy a favor de la vacunación redujo de 90% a 60% (2013 INPES Peretti-Watel, el barómetro de la salud). El porcentaje de los franceses entre las edades de 18 y 75 que son anti-vacunación aumentó de 8,5% en 2005 al 38,2% en 2010. En 2005, el 58% de los médicos dudaban de la utilidad de las vacunas administradas a los niños, mientras que el 31% de los médicos estaban expresando dudas sobre la seguridad de las vacunas. Estas cifras seguramente deben haber aumentado desde entonces.” (1)

Sí, usted leyó bien.

En sólo cinco años entre 2005 y 2010, el porcentaje de la población francesa que son anti-vacunación aumentó de 10% a 40%. No más del 59% de los médicos franceses están convencidos y ponen en tela de juicio la utilidad de las vacunas que se administran a los niños, y casi un tercio están preocupados por la seguridad.

Ah, y no hay más brotes en Francia que en Estados Unidos, donde el cumplimiento de la vacunación supera el 95% en la mayoría de casos que demuestran una vez más que la inmunidad de grupo no se aplica a la inmunidad inducida por la vacuna, que es inferior, temporal – ya que solamente la inmunidad adquirida de forma natural es la que dura una vida.

Lo que es más, el muy alto porcentaje (58%) de los médicos franceses que han saltado del carro de las vacunas se calculó en 2005. Hoy estamos en 2015 y no hay duda de que ahora hay más médicos franceses que están en contra de la vacunación que los están a favor.

A pesar del altísimo porcentaje de médicos franceses que cuestionan las vacunas, sería incorrecto decir que los médicos estadounidenses están completamente en la oscuridad. 13% de los pediatras en los EE.UU. se desvían de la pauta de vacunación que el CDC recomienda para sus propios hijos. He aquí una cita del cónyuge del jefe del departamento de pediatría de un sistema universitario importante en los Estados Unidos que desea permanecer en el anonimato por razones obvias (la identificación podría muy bien provocar el acoso o el despido!)

“Mi hijo es uno de los hijos de los pediatras. Tiene casi 5 y nunca ha sido vacunado. Su padre, pediatra, es el jefe del departamento de pediatría de un sistema universitario. ¿Por qué no nos vacunamos? La carga de la prueba recae sobre ellos para demostrar que es seguro. Y ellos no lo hacen. Y créanme … hemos pasado por todas y cada una de las piezas de la investigación!”

La cobertura mediática, sin duda juega un papel importante en por qué los franceses están todavía, muy por delante de los Estados Unidos en la tendencia a rechazar las vacunas. En Estados Unidos, cuando algo malo sucede en lo que respecta a las vacunas, los principales medios de comunicación (cuyos patrocinadores principales son la industria de las vacunas) se niegan a cubrirlo, por lo que el público engañado continúa en su camino feliz sin conocimiento de la carnicería que las vacunas están produciendo en realidad.

Incluso cuando una historia que cuestiona la seguridad de las vacunas sale a la luz, los periodistas son puestos en una lista negra. Sea testigo de lo que pasó con la valiente Katie Couric, cuando ella cubrió el daño que se produce a las adolescentes vacunadas contra el VPH.

En Francia, sin embargo, los medios cubren historias de muertes por vacunas, y ponen la noticia en primera plana. Por ejemplo, una amplia cobertura en Francia se produjo en abril 2015, previo informe de la Comisión Técnica de Farmacovigilancia de la Dirección General de Salud en relación con la muerte de dos bebés recién nacidos después de recibir las vacunas Rotarix y RotaTeq. Los bebés murieron a causa de invaginación que es una condición que amenaza la vida, donde una parte del intestino se desliza dentro de una parte adyacente del intestino. Estas vacunas orales, producida por GlaxoSmithKline (GSK) y Merck han causado 500 eventos adversos hasta ahora y 200 de ellos se define como graves.

En otras palabras, los franceses están mejor informados acerca de la seguridad de las vacunas, su eficacia, y la falta de ella, que la mayoría de los países.

Dada la historia del pueblo francés de predecir con precisión las tendencias de estilo de vida que finalmente se afianzan en otro lugar, los estadounidenses (y los argentinos) sobre la cerca de la vacunación, harían bien en examinar cuidadosamente las razones del masiva recazo de las vacunas Francia.

Sin duda, la industria de las vacunas ya ha señalado esta tendencia que representa a los millones que se canalizaron hacia los esfuerzos de cabildeo agresivo de mandatos que tienen las vacunas en los Estados Unidos antes de que los estadounidenses perciban lo que los franceses ya saben.

¡Vive la France! Esperemos que el resto del mundo siga el ejemplo más temprano que tarde!

Lea el artículo original de TheHealthyHomeEconomist.com

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